martes, 18 de marzo de 2014

1 imagen dice + 1000 palabras

uchas personas que hacen registros (diarios, bitácoras, libretas y notas) incluyen imágenes que van desde unas muy realistas hasta sólo líneas que expresan abstracciones; desde fotografías hasta un collage, pasando por el uso intencionado o accidentado del color.
La imagen transmite una cantidad de información inimaginable, y es el medio preferido de muchos aquellos que registran constantemente, para expresar sus ideas
Básicamente, una imagen es una representación que hace nuestro cerebro sobre el mundo que percibimos. Cuando plasmamos dicha imagen en notas y apuntes, contienen aspectos de nuestros procesos mentales y reflejan parte de nuestros pensamientos, sentimientos, valores y prejuicios, es decir, cómo comprendemos "el mundo".
Algunos diarios con imágenes
Sí, sólo piensa, la imágen puede representar los temas de interés, ya que estamos suministrando información de aspectos que les otorgamos importancia. Si observamos el tratamiento de esa imagen, es decir, ¿es dibujo? ¿con qué material? Tal vez hecho con grafito, carboncillo, bolígrafo o marcador, ¿es accidental el uso del material escogido o no? ¿Cómo son los trazos? ¿remarcados, de trazo limpio, de trazo firme o tímido? La cantidad de detalles que se pueden observar en una imagen son muchos y arrojan información sobre nosotros. Piensa, pues, cuánto podemos decir cuando ilustramos nuestras propias notas, que si se encuentran todas concentradas en un lugar como una libreta, la cantidad de información que podemos extraer sobre el autor es inmensa.
Museo de Vincent van Gogh, Amsterdam (2013)
Una foto, un dibujo, un collage, garabatos, usar o no colores, preferir ciertas técnicas, determinar el uso de materiales específicos y la diagramación plasmada en la libreta o diario, transmite información de cómo somos, en esencia, quiénes somos.

jueves, 2 de enero de 2014

Primeros días de enero

Diciembre es un mes de vivir emociones intensas. Desde los que disfrutan alegremente el aquí y el ahora, pasando por los indiferentes, hasta los que se deprimen por recuerdos o por deseos no cumplidos, nos encontramos con el frenesí típico de esta fiestas que es imposible evitar.
Los excesos son de todo tipo y se inclinan hacia cualquier lado de la balanza: emocionales, físicos, nutricionales, económicos, morales/éticos, entre otros que se me escapan y cuando nos despertamos de la vorágine decembrina, a muchos le sucede el ratón moral*, en el que las recriminaciones siempre comienzan por frases como "no debí...", "ahora debo...", "como hago para recuperar...", etc. Sí, dependiendo de tus acciones y de tus características personales, ese ratón puede pesar mucho y tardar un poco en dejarte, pero lo más importante es que seas tú quien lo deje convencido de que tus nuevas reflexiones, acciones y emociones son lo suficientemente claras para ayudarte a retomar el camino que te planteaste, necesitas fuerza, energía, determinación y una ruta para continuar y mejorar.
Hayas cometido los excesos que sean, deja ya de compadecerte y comienza a actuar. Ánimo, la única manera de vivir es dando la cara.
¡Una dieta balanceada y ejercicio podría ayudarte!

Nota:
En Venezuela se usa la palabra "ratón" para referirse el malestar físico que queda después de haber bebido mucho alcohol y emborracharse. En este caso, se utiliza la expresión "ratón moral" para referirnos a la culpa que siente la persona luego de cometer actos de los que ahora se arrepiente.

domingo, 22 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!


¿Cómo estuvo este año? ¿Ya sacaste tu balance? ¿Cambiaron muchas metas en el camino? 
Siempre hay que hacer ajustes, es necesario porque la vida lo amerita, sobre todo si estás en un ambiente muy cambiante.
Estos días suelen ser ideales para realizar la revisión y verificar cuál es el balance en tu vida personal, profesional... y si el resultado no es el que esperabas, te invito a hacerle frente con la mejor actitud que tu ser pueda dar, es el momento de cierre y de inicio simbólico para cualquier proyecto. ¡Anímate! Ahora estás vivo y por lo tanto, es el momento.
Mi deseo es que sigas evolucionando hacia un mejor ser humano, a través de los caminos que hayas escogido. La Navidad está dentro de ti, en tus pensamientos, sentimientos, emociones y decisiones. Afuera, es el lugar común que tienes para compartirla.

¡Felices fiestas!


jueves, 28 de noviembre de 2013

Responsabilidad, respeto y ciudadanía

Podríamos decir que una persona responsable es aquella
Esperando su turno para cruzar
que asume las consecuencias de sus actos. Por lo general, para aceptar esos actos ya previó y aceptó las consecuencias, eso le permite comprometerse consigo mismo y con los demás con certeza y seguridad.
Nótese que me refiero a dos niveles claros de responsabilidad, la dirigida a sí mismo y la dirigida a los demás. Hago la referencia porque la responsabilidad, como todos los demás valores, son aprendizajes adquiridos en nuestra infancia, producto de nuestra experiencia con las personas que hacen el papel de referentes, que suelen ser nuestros padres, familia y personas trascenden-tes cercanas. 
Lo sano de formar a una persona como responsable, es que ésta aprende a diferenciar entre el YO y el OTRO, aprende cómo su conducta lo influye directamente y cómo afecta a los demás, aprende también sobre el respeto y la valía que tienen las personas, su vida, su tiempo, su espacio, sus relaciones, su historia...
Las personas responsables saben de respeto porque conocen los límites de sus actos y sólo así pueden comprender, cumplir y respetar las normas establecidas para vivir en armonía consigo mismo y con su comunidad, con su ciudad. Ese respeto se traduce en seguridad, porque al estar claras las reglas del juego las personas pueden vivir sin el estrés característico de ciudades más caóticas e inseguras y dedicar su energía al desarrollo, a la creatividad y al crecimiento.
Un ejemplo de una comunidad organizada y segura es Copenhagen, una de las ciudades con el índice de criminalidad más bajo del mundo y a su vez, con uno de los mayores índice de mejor calidad de vida. Algunas de estas fotos demuestran a sus ciudadanos (ciclistas, peatones y conductores) trasladándose ordenadamente por el sector que les corresponde. Pero también podemos observar las bicicletas estacionadas con un mínimo de seguridad, la verdad sólo tienen trancada la rueda trasera, pero la puedes cargar y llevártela...
Ese es un buen ejemplo de responsabilidad, de responsabilidad consigo mismo (la básica) y de responsabilidad ciudadana (la que extendemos hacia los otros).
¿Y tú? ¿Cuán responsable eres? ¿En qué nivel te encuentras en ambos niveles?
Copenhagen (2013)



lunes, 18 de noviembre de 2013

La honestidad y otros valores

La honestidad... para mí uno de los valores fundamentales en el desarrollo de cualquier ser humano. Como principio, si eres una persona honesta, no tendrías problemas para profundizar en tu crecimiento personal, para llevar un registro o diario y mucho menos para darte cuenta de los aspectos positivos y negativos de tu proceso.
La mayoría de las personas que conozco y que les interesa llevar registros quieren mejorar algo en sí mismos, es decir, quieren cambiar, aspecto que sólo alcanzan con trabajo honesto. ¿Qué quiero decir con ésto? Que si eres honesto con tus pensamientos, creencias y sentimientos, podrás visualizar la meta, y por lo tanto podrás planificar y ejecutar acciones progresivas para alcanzarla.
Si tomas como principio fundamental la honestidad, también lo serás con los demás y tendrás la necesidad de ser congruente, otro valor que se manifiesta en el hacer lo que profesas. Pero eso sí, no confundas la honestidad con la agresividad o la falta de asertividad (de tacto), ya que se puede ser honesto sin necesidad de herir a otros.
La honestidad también te puede permitir alcanzar otros valores como la responsabilidad, y lo que yo llamo la consciencia del otro, que no es otra cosa que darse cuenta de las acciones, pensamientos y creencias de otra persona, esa capacidad que permite establecer las diferencias y semejanzas que permiten reconocerse en el otro humano.
La honestidad de tu ser facilita tu evolución y el registro de los aspectos relevantes de tu vida facilita la reflexión de tu proceso.

lunes, 14 de octubre de 2013

Árbol familiar

Recientemente tuve la oportunidad de visitar el Rijksmuseum en Amsterdam, y como deben imaginarse, no existe diario, cuaderno o libreta de anotaciones expuesta que pase desapercibido a mi vista. En esta ocasión, me encontré con un libro utilizado para registrar la ascendencia del linaje real. Sí, un libro que describía minuciosamente la genealogía de los mismos. En cada página se reportó la información de la persona, el año de nacimiento y deceso, el parentesco y el título nobiliario correspondiente y a falta de fotos, hicieron dibujos de cada personaje.

Pensé que hacer un árbol genealógico era una buena idea para conocer de dónde venimos, pero inmediatamente pensé en las personas que no tienen la oportunidad de hacerlo (porque desconocen quienes fueron sus padres o porque tienen muy poca información disponible) también pensé en las personas que se pueden sentir afectadas (bien o mal) al descubrir una ascendencia significativa (Ej: un personaje histórico reasaltante / un asesino).
Esto hizo que me cuestionara la relevancia de la historia familiar antecedente a la personal, y su influencia en la formación de una persona, y llegué a la conclusión de que aunque es importante conocer quienes fueron nuestros ancestros, no nos hace menos humano el que lo desconozcamos, que a la larga, las personas cercanas a ti son realmente tu familia, tengan o no lazos consanguíneos. 
En esos momentos de reflexión del tema, me llegó este pequeño documento que recoge los sentimientos de una amiga que vivió un tiempo en el extranjero y que pudo graficar claramente estas reflexiones, colocando los nombres de las personas que actuaron y se sintieron como su familia en su estadía en Irlanda.
Gracias Yune!

lunes, 3 de junio de 2013

Adaptarse a los cambios

¿Cuán importante es adaptarse a los cambios? ¿A qué tipo de cambios hay que adaptarse?
En principio, es muy común resistirse a los estímulos de nuevas condiciones de vida, en especial si no nos satisfacen. Sin embargo, naturalmente, buscamos la forma de sobrevivir y si para lograrlo debemos adaptarnos  y cambiar, lo hacemos; es una capacidad innata.
¿De qué color lo quieres?
Puede suceder que los cambios sean impuestos por condiciones exteriores o por decisiones personales, en ambos casos, son nuestros valores los que ejercen el papel de sopesar y juzgar las decisiones tomadas. 
Ahora bien, ¿qué hacer con una toma de decisión impuesta por las circunstancias?
Lo primero que debemos hacer es controlar las emociones, para hacer consciencia de un proceso debo hacerlo con la mente, es ésta la que debe protagonizar el proceso.
Segundo, debo evaluar cada variable (o las más significativas) que define la situación. Y con evaluar me estoy refiriendo a identificarlas, analizarlas (describirlas, estimar la dirección de dónde vienen) y otorgarles valor para mi (si son muy importantes o no, y desde qué punto de vista lo son).
Tercero, plantearse diversos cursos de acción (todos los que se te ocurran, con sus consecuencias positivas y negativas), sopesarlo y por último, comenzar a actuar. La acción determina la posibilidad de obtener logros. Se pueden tener ideas brillantes, pero lo único que garantiza la existencia de ese "posible brillo" es la acción
Constantemente debes revisar, chequear cómo va el plan y si necesita ajustes, los haces.  Si los ajustes son muchos tal vez lo que debes hacer es modificar el plan, es decir, cambiar a otro.
Puedes notar que es un ejercicio que cualquier ser humano puede hacer para sentirse mejor y mejorar su entorno, lo difícil es la constancia de mantenerlo y revisarlo, ah, claro y sobre todo, eso... Mantenerse enfocado (evaluando racionalmente la situación), aspectos que pueden fastidiar a las personas muy emocionales.
Ánimo, cualquiera que quiera puede adaptarse a los cambios externos, pero sobre todo puede generar cambios significativos para su vida.